Hoy en día, podemos ver en cualquier - y pongo en negrita cualquier porque sí, porque es en cualquier- medio de comunicación cómo una serie cada vez más abultada y más larga de personajes sin nada que contar pero que dicen mucho y sin absolutamente nada que hacer, a los que buscar los cuartos y la falsa "fama" que se crea es, en principio, su principal meta ya después supongo que vendrá la satisfacción personal.

Podemos observar que el especimen en concreto que se nos mete hasta en la sopa puede adoptar muchas formas; que van desde la dependienta del puticlub en el que un torero vivió un desliz extra-matrimonial hasta el excantante sin futuro ni pasado que se inicia en el baile.
A lo que quiero ir, estos "valores" que según parece, constituyen el gran porcentaje del encéfalo actual del españolito medio (y buena parte del mundo) que no son otros que fama y dinero no son nuevos.
No nos vayamos a preocupar.

Clase de literatura castellana. Lunes por la mañana.
Señorita "x" nos presentó una fotocopia sobre el siglo XIV, centrándonos en Don Juan Manuel.
Se puede observar en su obra que las preocupaciones típicas del noble castellano son aumentar la fama, la honra y la hacienda [sic].
Ya está todo claro, los castellanos han tenido desde siempre en mente estos valores, cambiese: un poco el significado verdadero de "fama", honra por orgullo y hacienda por euros además de que ahora hay métodos más efectivos para conseguir esta empresa. Pa que preocuparse
Más claro la cocaina.

Decídme.